Un día más

Amanece un día más en Guaynabo. Los rayos solares empiezan a colarse por la ventana de Jessica, 24 años, a las 6 de la mañana. Se despierta a las 8 aproximadamente y se levanta tras desperezarse. Deja a su hermana Pamela durmiendo mientras se prepara un desayuno con leche y cereales. Se pone ropa deportiva y sale de su casa temprano, antes de que el sol alcance su cénit. No quiere carbonizarse bajo el implacable sol tropical mientras hace ejercicio en su urbanización. La Orden Ejecutiva del gobierno de Puerto Rico contempla que los ciudadanos puedan salir a la calle si es dentro de su urbanización.

Normalmente se encuentra con algún vecino y charlan un rato. Cuando regresa a su casa crea diseños de uñas tras ducharse. «Ojeo mis cuentas favoritas en instagram y dibujo los diseños que puedo realizar en las uñas de mis vecinas mientras dure la cuarentena». Se prepara para continuar con su negocio de maquillaje de uñas una vez acabe la emergencia sanitaria. Ansía viajar a Barcelona para conocer a su artista de uñas favorita, llamada Violetta. Al medio día come con su hermana, su madre y su padrastro; tras lo cual se echa la siesta.

Al despertarse tiene toda la tarde para ella sola, ya que los demás habitantes de su casa trabajan o estudian online. Aprovecha para ponerse al día con series como «La casa de papel». Alega estar desocupada, ya que trabajaba en una tienda pequeña de ropa. La despidieron al decretarse la cuarentena. Espera encontrar trabajo de relacionista, carrera que estudió en la Universidad del Sagrado Corazón, una vez pase la crisis. Reconoce que la experiencia por lo menos le está sirviendo para buscar la paz interior que necesitaba.

Cena a las 8 de la noche más o menos. Solo quiere que esto se acabe para ver a sus amigos. No hay mucha diferencia entre cada día y ya no sabe en qué día vive. Si le preguntas qué día es hoy probablemente conteste que el mismo que ayer.

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