
Ciudad de Nueva York de noche
La respuesta al coronavirus de EE.UU. ha sido muy diferente a la de Puerto Rico. Los Estados Unidos continentales ya cuentan con casi setenta mil contagios y mil muertes. En la isla del encanto ya llevan cincuenta y un infectados y dos defunciones. El modo de tratar la emergencia sanitaria ha sido muy diferente en cada país.
En EE.UU. el presidente Donald Trump no lo tomó en serio. Alegó que es similar a una gripe y que desaparecerá cuando llegue el buen tiempo. Se limitó a cerrar las puertas del país a los viajeros provenientes de China. No se tomaron medidas hasta que los infectados se contaron por miles. El brote se detectó el mismo día que en Corea del Sur, 21 de enero. Durante las primeras semanas los laboratorios coreanos hacían cerca de veintemil tests diarios para poder aislar a los casos positivos. En EEUU solo había diezmil tests para una población de 327 millones de habitantes. Según avanzaba, la Casa Blanca fue recomendando la distancia social y evitar actos multitudinarios. Ahora es cuando llegan los pedidos de tests de detección. Están siendo los gobiernos estatales quienes toman medidas. Los gobiernos de los estados de Nueva York, California, Illinois… han decretado ya la cuarentena. Varios estados están tomando cartas en el asunto mientras acusan al gobierno federal de dejadez.
En Puerto Rico el brote comenzó el 10 de marzo. El virus fue importado por una turista italiana que llegó en crucero. Las medidas tomadas por la gobernadora Wanda Vázquez fueron más contundentes. El día 16 la gobernadora Wanda Vázquez decretó el toque de queda e impuso restricciones a las aglomeraciones de personas. Permitió solo la apertura de supermercados, hospitales, farmacias y servicios públicos y privados esenciales. Este decreto estará en vigor hasta el día 30 de marzo, aunque se debate una prórroga actualmente. Ya se llevan a cabo test rápidos de detección del virus sin bajarse del coche.
La respuesta puertorriqueña ha sido contundente. No se lo han tomado a broma como en EE.UU., donde son los gobiernos estatales los que llevan la iniciativa mientras la Casa Blanca se desentiende. Son medidas bastante efectivas las de Puerto Rico, ya que solamente se han detectado cincuenta y un casos. No se les está yendo de las manos. El gobierno federal podría aprender de la experiencia de esta pequeña isla si quiere frenar el avance del virus. La estrategia puertorriqueña se basa en la transparencia y la contundencia. Como única objección se podría señalar que el toque de queda, en lugar del confinamiento durante todo el día como en otros países, parece más destinado a controlar el crimen que un virus.