La erosión no da tregua en Ocean Park

Fotografía de la terraza de Número 1 Beach House

El Coronavirus tiene acaparada la atención de todos los medios a nivel global. No se habla de otra cosa cuando otras situaciones preocupantes suceden a nuestro alrededor. La erosión amenaza la costa puertorriqueña. A este problema se le da poca visibilidad cuando el mar ya se come los edificios a pie de playa en la famosa Ocean Park. Los vecinos y empresarios de la zona sienten una gran preocupación. Hace pocos meses que el mar se llevó toda la arena de ciertos sectores para, literalmente, llamar a la puerta de los residentes.

Una casa de huéspedes se encuentra en una zona menos erosionada. En ella podemos ver turistas disfrutando de una bebida sentados cómodamente en sillones en la arena o bajo sombrillas. El local se llama Número 1 Beach House y su terraza está en la playa. Es una casa blanca de dos plantas que alquila habitaciones a sus clientes y ofrecen servicios de bar y restaurante. De la terraza a la orilla del mar hay setenta metros de separación aproximadamente. Dos dunas lo separan del resto de la playa. Está construido en una zona de la playa que apenas tiene edificios. Normalmente lo frecuentan turistas estadounidenses acomodados de los  que se quedan unos días en la isla. Pocos puertorriqueños se dejan ver en la terraza. 

«Las dunas protegen la arena».

Lady Rosario lo regenta. Lleva una camiseta azul y pantalones negros, es su uniforme. Afirma que la extensión de la playa no ha variado demasiado respecto a otros años debido a las dunas. Afirma que la marea a veces está más alta o más baja pero no llega tan arriba como en otras zonas de la playa. «Las dunas protegen la arena«. Nos comunica que en la época de auge mediático en septiembre  sí subió bastante el nivel del mar de golpe.

Lady Rosario, regenta del establecimiento

No puede asegurar que el Huracán María, 2017, fuese el único factor determinante de la pérdida de extensión de playa. En este lado de la playa hay poca diferencia. La hospedería de al lado ya había perdido arena antes del huracán. “Las mismas olas fueron formando una barrera con la arena donde termina la duna y hasta ahí llegó la playa”. 

Este alojamiento no ha perdido clientela de momento gracias a la protección que brindan las dunas. Puede ser la ocasión perfecta para reflexionar cómo las dunas y las plantas que en ellas vivien protegen la costa de la isla. Si las autoridades no actúan a tiempo, uno de los pilares de la economía se verá mermado. No solo eso, sino que también desaparecerán las preciosas playas de la isla del encanto. Hay soluciones pero falta voluntad.

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